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Comienza por tanto la cuaresma. Esta constituye un tiempo largo y fuerte de penitencia, (como ya os hemos comentado en la editorial) para mejor prepararnos a experimentar los gozos pascuales, con un alma purificada del pecado y del egoísmo. Alto en el camino, para dedicar más tiempo a la oración, meditar la Pasión del Señor, asistir a unos Ejercicios Espirituales o, al menos a unas Conferencias Cuaresmales.
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